Dia de campo

Luis preparó su auto y metió su canasta de comida, había planeado este viaje durante semanas, y por fin había llegado el día en que se iría de picnic, revisó su mapa y leyó cuidadosamente la lista de preparativos por quinta vez – Pastel, listo, Mermelada, listo, fruta, listo, silla, listo, agua, listo, ensalada, listo, sándwich, listo – Una vez terminada su revisión encendió el auto, puso su disco favorito y se fue.

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Mientras conducía iba revisando su mapa, tenía 5 lugares marcados a donde podría ir, pues no quería que nada arruinara su día, en caso de que alguna zona no estuviera disponible, iría a la siguiente. El primer lugar era un lindo lago con pastizales muy verdes y montañas a lo lejos, cuando llegó vio que estaba lleno de gente, incluso la mayoría sus vecinos, pero él prefería un lugar más tranquilo, así que tachó esa zona del mapa y siguió para ir al segundo lugar.

Este segundo lugar tenía un rio fresco y piedras lisas para usar de mesa, al lado de un acolchonado césped, además, estaba rodeado por árboles, cuando llegó no había nadie, así que feliz comenzó a bajar las cosas de su cajuela, acomodó su manta y sacó la comida de la canasta, estaba listo para comer, pero un ruido extraño empezó a escucharse, era un enjambre de abejas que parecían ser atraídas a su comida, Luis asustado guardó todas las cosas a prisa en el auto y se fue, pero se le olvidó guardar el pastel y la mermelada.

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Luis tachó el segundo lugar en su mapa y se dirigió al tercero, una presa, con pocos árboles, pero tan altos que daban sombra agradable y permitían entrar a las frescas corrientes de aire, al llegar al lugar, Luis bajó las cosas de su auto y se preparó para continuar su día de campo, por fin podría comerse ese delicioso pastel, pero primero debía encontrar el pastel, buscó y buscó pero no lo encontró, bueno, eso no le arruinaría el día, iba a comerse ese apetitoso sándwich, pero justo cuando iba a darle una mordida una fuerte alarma lo asustó, esto provocó que lo soltara y se le cayera al suelo, después unos sujetos se acercaron a él, eran trabajadores e iban a darle mantenimiento a la presa, por lo cuál Luis tuvo que guardar sus cosas nuevamente e irse.

Luis estaba algo decepcionado, pero se mantenía positivo, aún le quedaban dos lugares para terminar su descanso, el cuarto lugar era un campo de flores en lo alto de una montaña, desde ahí se podía ver todo el pueblo y la puesta del sol, cuando llegó iba a acomodar lo que le quedaba, no había pastel ni sándwich, pero sí una rica ensalada, aunque ahora debido a su desconfianza prefirió sacar solo su botella de agua, se sentó y se quedó observando el paisaje por un rato, hasta que vio una pipa de agua acercarse, iban a regar toda esa área y, por consecuencia, el lugar se llenaría de lodo, Luis se levantó y se fue.

Después de un plan casi fracasado, y un largo día, a Luis solo le quedaba un último lugar, el patio de su casa, cerca de su cama, su cocina, su baño y su estéreo, algo que en cualquier otro día no tendría una relevancia importante, pero que ese día, después del cansancio, el viaje en auto y los paisajes visitados, era el lugar perfecto para descansar, cuando llegó estaba casi oscureciendo, los vecinos parecían no estar en sus casas por lo tanto no había ruido, Luis se comió su ensalada a la luz de las estrellas cantando su disco favorito, y así pudo disfrutar un día de campo por la noche en su patio.

Fin.

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